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jueves, 24 de agosto de 2023

Escuchá Totems en Spotify

Escuchá esta canción, que cuenta con la participación de Gero Pondal en el solo de trombón y la voz inconfundible de Timna Comedi

miércoles, 1 de marzo de 2023

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA - ALEJANDRO KAPLAN - En vivo

Registro realizado por Luis Corvalán - La Puerta Producciones Colalao Bar "El Ángel" - San Pedro de Colalao 3 de febrero 2023

martes, 16 de agosto de 2022

Promesas

Finalmente, y después de un tiempo mucho mas dilatado de lo que originalmente creí que tomaría, Publiqué nueva música.
Ya te conté acerca de Micelios, El álbum/EP que voy a publicar en octubre, y que produje durante la cuarentena. Ahora toca hablar puntualmente acerca de Promesas.

Promesas es para mi una de esas canciones atemporales que podría pertenecer a cualquier época de la música popular de nuestra región. 
Me tienta contar en detalle lo que intenté expresar a través de sus estrofas, pero me parece mucho mas divertido dejar que libre la imaginación de quien la escucha.
Lo único que puedo anticipar es que las promesas que en ella vierto nos interpelan a todos/as por igual
Promesas forma parte de Micelios, el Álbum/EP que voy a publicar completo en octubre. Aunque pueda parecer reiterativo, quiero contar que Micelios es un trabajo producido durante la pandemia, en mi home studio. Y a pesar de que fue una etapa muy solitaria, la realidad es que es un trabajo que dista mucho de ser realizado por una sola persona. En forma remota, dialogamos cotidianamente con el "Fleko" Mauricio Correa Antoni, para alcanzar una mezcla que a mi me dejó entre sorprendido y satisfecho. El mastering lo hizo Lucas Gómez y el arte de tapa
es obra de Flavia Rodríguez Las imágenes del Canvas de Spotify, como las que se proyectarán en las presentaciones en vivo, son de Pau Scarso Las fotografías fueron tomadas por Banjamín Correa Antoni
La distribución la realizó IN Distribución Digital Integral

domingo, 26 de diciembre de 2021

Te debo una disculpa


Foto: Benjamín Correa Antoni

Te debo una disculpa. No he sido del todo cuidadoso contigo.

Me pasaron un montón de cosas en este tiempo y no tuve la delicadeza de comentártelo.

Es que ya estoy cansado de justificarme, pero es así, por una vez mas las cosas no salieron como tenía planeado.

Ilustración: Flavia Rodriguez
No te conté, por ejemplo, que tenía previsto hacer un recital este año, el pasado 17 de diciembre.

No te conté, tampoco, que a los pocos días me enteré de una superposición de fechas laborales y que tuve que cancelar el recital, sin posibilidad de reprogramación.

Ilustración: Flavia Rodriguez
Se termina 2021 y me queda una extraña sensación de no poder justificar con hechos todo lo maravilloso que fue el año.

Ilustración: Flavia Rodriguez
Te hablé antes de Micelios, el nuevo álbum en el que vengo trabajando, y siento que no puede ser mas acertado el título. Así, subterráneamente, como las raíces, invisiblemente vine construyendo una red de trabajo que involucró a gente maravillosa, quienes colaboraron con su arte para concretar un nuevo trabajo discográfico.

Y es eso algo de lo que quiero hablar muy detenidamente en una próxima entrega, respecto de cada persona que contribuyó con su arte, su oficio, su amistad, su saber, para que sea una realidad que en Octubre de 2022 los Micelios de Alejandro Kaplan emergan en este bosque, llenando el suelo de honguitos coloridos, sanadores, nutritivos, invitadores a la reflexión.

 





Ilustración: Flavia Rodriguez

viernes, 26 de noviembre de 2021

Columpios

 Hay canciones que son atemporales. 

Columpios es un canto de amor a mis niñas, que por mas grandes que puedan volverse, seguirán siendo siempre mis chiquitas

jueves, 11 de noviembre de 2021

Te amo, te odio, dame mas

 

Te amo, te odio, dame mas

Del vínculo que establecemos con nuestros entornos digitales 


Probablemente Charly no se refería exactamente a la misma clase de sustancias cuando acuñó esta frase, pero lo cierto es que hoy vivimos adictos a la dopamina. 



Y si crees que no es tu caso porque sos una persona sana que no consume mas que verduras y bebe agua, hace ejercicios y no fuma, te comento que la dopamina la aporta nuestro cuerpo cuando estamos realizando otra clase de actividades, como ver televisión, jugar videojuegos o hacer scrolling en las redes sociales. (Ok, enamorarnos también)



No estoy seguro si podemos decir tanto como que “el mundo ha cambiado”, pero si sería correcto hablar de que las reglas del mercado se rigen actualmente y en gran medida por lo que ocurre en Internet en general, y en las redes sociales en particular. No pueden negar que Twitter es casi tanto o mas importante que el recinto legislativo a la hora de debatir acerca de política. No se puede soslayar el hecho de que las mas efectivas campañas publicitarias se nutren de Instagram o Facebook. No se puede dar la espalda a la vidriera que representan para lxs artistas Youtube, Spotify, Tik Tok…

A ver, hay infinidad de artículos para fundamentar con datos precisos todo esto que lanzo al boleo.

Pero principalmente, y esto es lo que quería expresar, todas nuestras relaciones humanas, durante la pandemia (excluyendo a las personas de nuestro núcleo mas íntimo), reitero, todas nuestros vínculos, se establecieron virtualmente a través de internet: La escuela, el trabajo, las reuniones por zoom, por meet, etc de cualquier índole.



Si la tendencia apuntaba en esa dirección, la pandemia vino a ahondar el uso y la dependencia de las Redes Sociales.

Y luego de un cierto tiempo, y de una manera irracional, comencé a odiar a las redes sociales.

Es que por el modo de empleo, para los artistas que las usamos como un medio para comunicar lo que hacemos, creímos equivocadamente que teníamos la obligación de mostrarnos siempre alegres, siempre positivos, siempre virtuosos, pasándola bien, divertidos, glamorosos, etc. Y si hubo algo que faltó durante los meses de confinamiento por la pandemia, fue ese espíritu positivo, esperanzado, divertido, enérgico. Al menos, no abundó la mayor parte del tiempo.



Esa trampa que representaba para mi tener que mostrarme de ese modo me hizo preferir no aparecer. Me hizo aborrecer la obligación de cumplir con los requisitos del tirano algoritmo, que te premia si compartes mucho contenido y te castiga si no lo haces.

Sé, porque me lo han dicho, que a muchxs colegas les pasó lo mismo.

En otro momento podré explayarme acerca de las cosas que me mantuvieron ocupado durante la pandemia, que no fueron para nada ociosas, para nada improductivas.

¿Y vos? ¿Cómo te relacionaste con las redes sociales? ¿Eras de lxs que compartían capturas de pantalla de grupos en zoom con la leyenda “Trabajando”? Te sentías con la necesidad/compromiso de estar subiendo constantemente contenido? ¿Tenías cosas para decir?

Te leo