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domingo, 26 de diciembre de 2021

Te debo una disculpa


Foto: Benjamín Correa Antoni

Te debo una disculpa. No he sido del todo cuidadoso contigo.

Me pasaron un montón de cosas en este tiempo y no tuve la delicadeza de comentártelo.

Es que ya estoy cansado de justificarme, pero es así, por una vez mas las cosas no salieron como tenía planeado.

Ilustración: Flavia Rodriguez
No te conté, por ejemplo, que tenía previsto hacer un recital este año, el pasado 17 de diciembre.

No te conté, tampoco, que a los pocos días me enteré de una superposición de fechas laborales y que tuve que cancelar el recital, sin posibilidad de reprogramación.

Ilustración: Flavia Rodriguez
Se termina 2021 y me queda una extraña sensación de no poder justificar con hechos todo lo maravilloso que fue el año.

Ilustración: Flavia Rodriguez
Te hablé antes de Micelios, el nuevo álbum en el que vengo trabajando, y siento que no puede ser mas acertado el título. Así, subterráneamente, como las raíces, invisiblemente vine construyendo una red de trabajo que involucró a gente maravillosa, quienes colaboraron con su arte para concretar un nuevo trabajo discográfico.

Y es eso algo de lo que quiero hablar muy detenidamente en una próxima entrega, respecto de cada persona que contribuyó con su arte, su oficio, su amistad, su saber, para que sea una realidad que en Octubre de 2022 los Micelios de Alejandro Kaplan emergan en este bosque, llenando el suelo de honguitos coloridos, sanadores, nutritivos, invitadores a la reflexión.

 





Ilustración: Flavia Rodriguez

viernes, 26 de noviembre de 2021

Columpios

 Hay canciones que son atemporales. 

Columpios es un canto de amor a mis niñas, que por mas grandes que puedan volverse, seguirán siendo siempre mis chiquitas

jueves, 11 de noviembre de 2021

Te amo, te odio, dame mas

 

Te amo, te odio, dame mas

Del vínculo que establecemos con nuestros entornos digitales 


Probablemente Charly no se refería exactamente a la misma clase de sustancias cuando acuñó esta frase, pero lo cierto es que hoy vivimos adictos a la dopamina. 



Y si crees que no es tu caso porque sos una persona sana que no consume mas que verduras y bebe agua, hace ejercicios y no fuma, te comento que la dopamina la aporta nuestro cuerpo cuando estamos realizando otra clase de actividades, como ver televisión, jugar videojuegos o hacer scrolling en las redes sociales. (Ok, enamorarnos también)



No estoy seguro si podemos decir tanto como que “el mundo ha cambiado”, pero si sería correcto hablar de que las reglas del mercado se rigen actualmente y en gran medida por lo que ocurre en Internet en general, y en las redes sociales en particular. No pueden negar que Twitter es casi tanto o mas importante que el recinto legislativo a la hora de debatir acerca de política. No se puede soslayar el hecho de que las mas efectivas campañas publicitarias se nutren de Instagram o Facebook. No se puede dar la espalda a la vidriera que representan para lxs artistas Youtube, Spotify, Tik Tok…

A ver, hay infinidad de artículos para fundamentar con datos precisos todo esto que lanzo al boleo.

Pero principalmente, y esto es lo que quería expresar, todas nuestras relaciones humanas, durante la pandemia (excluyendo a las personas de nuestro núcleo mas íntimo), reitero, todas nuestros vínculos, se establecieron virtualmente a través de internet: La escuela, el trabajo, las reuniones por zoom, por meet, etc de cualquier índole.



Si la tendencia apuntaba en esa dirección, la pandemia vino a ahondar el uso y la dependencia de las Redes Sociales.

Y luego de un cierto tiempo, y de una manera irracional, comencé a odiar a las redes sociales.

Es que por el modo de empleo, para los artistas que las usamos como un medio para comunicar lo que hacemos, creímos equivocadamente que teníamos la obligación de mostrarnos siempre alegres, siempre positivos, siempre virtuosos, pasándola bien, divertidos, glamorosos, etc. Y si hubo algo que faltó durante los meses de confinamiento por la pandemia, fue ese espíritu positivo, esperanzado, divertido, enérgico. Al menos, no abundó la mayor parte del tiempo.



Esa trampa que representaba para mi tener que mostrarme de ese modo me hizo preferir no aparecer. Me hizo aborrecer la obligación de cumplir con los requisitos del tirano algoritmo, que te premia si compartes mucho contenido y te castiga si no lo haces.

Sé, porque me lo han dicho, que a muchxs colegas les pasó lo mismo.

En otro momento podré explayarme acerca de las cosas que me mantuvieron ocupado durante la pandemia, que no fueron para nada ociosas, para nada improductivas.

¿Y vos? ¿Cómo te relacionaste con las redes sociales? ¿Eras de lxs que compartían capturas de pantalla de grupos en zoom con la leyenda “Trabajando”? Te sentías con la necesidad/compromiso de estar subiendo constantemente contenido? ¿Tenías cosas para decir?

Te leo

martes, 9 de noviembre de 2021

Micelios - Nuevo álbum

 

Micelios



Ph Benjamín Correa Antoni



El micelio, o micorriza es el conjunto de hifas que forman la parte vegetativa de un hongo. La hifa es un filamento fúngico que se origina a partir de las esporas. Estas estructuras, consisten en una red de células, las cuales conforman los cuerpos fructíferos de los hongos.

Los micelios se ramifican sutilmente bajo tierra. De manera imperceptible e incesante, estos organismos se extienden tanto como pueden. Si, como en la película Ávatar, parecido a conexiones neuronales, interconectan subterráneamente organismos que en algunos casos llegan a medir cientos de hectáreas. Además, regulan los nutrientes del suelo. En el bosque, es capaz de enviar a un árbol moribundo nutrientes, agua y “medicinas”, o de combatir plagas e infecciones. Si, es correcto denominarlo “guardián del bosque”.

https://www.tunuevainformacion.com/images/ARBOL.jpg


Adentrarse en el reino fungi puede ser apasionante, aunque a mi me interesaba simplemente aclarar lo que significa una palabra que (según entiendo) la mayoría de las personas que la escuchan o leen no tienen idea de su acepción.

https://concepto.de/wp-content/uploads/2020/11/hongos-e1606229432392.jpg


¿Y que tienen que ver los micelios con mi música? ¿Por qué le puse el nombre “Micelios” a mi segundo álbum solista?

No voy a negar que Micelios es un álbum enfocado en la espiritualidad. Terminé de reunir las canciones que lo conforman durante los primeros meses de la pandemia, allá por mayo de 2020, cuando la introspección y el tiempo ocioso eran la norma.

Me dá un poco de inseguridad hablar de espiritualidad, por la connotación inevitable que cada persona acarrea como pre-juicio de ese concepto. Pero justamente de eso se trata: que cada persona haga su interpretación de lo que le propongo, y le imponga el color que le sienta mejor.

Si me interesa, sin embargo, aclarar que para mí, la espiritualidad no tiene necesariamente que ver con la religiosidad.

Pero sigo sin ir al grano, y responder por qué Micelios es un nombre apropiado para mi álbum.



Son canciones sin una conexión evidente, pero que subrepticiamente mantienen un elemento en común, una fibra, una hifa, que no voy a explicar para no arruinar esa magia que representa la exploración de un álbum que apunta a lo mas íntimo de cada persona que lo escuche, y que pretende conectar, que propone un cambio de lugar, un nuevo punto de vista, acaso un nuevo sonido. Son canciones que conforman un bosquecito, silvestre, orgánico, imperfecto si se lo analiza desde la objetividad técnica, pero genuino al 100%.

Se vienen cositas, y te vas a sorprender.

jueves, 28 de octubre de 2021

A la gorra

 Una de las cosas mas controversiales y decepcionantes que me tocó vivir en mi formación como artista, fue el hecho de entender que las artes no son democráticas. Son exaltadoras de las mayores virtudes de los seres humanos, si. Pero se rige por otras leyes, por otras lógicas. 

Para empezar, existen jerarquías. Estas son establecidas, por ejemplo, por la profundidad de los conocimientos y la calidad del resultado alcanzado. No interesa la fama o la cantidad de guarismos en la cuenta bancaria, los verdaderos maestros tienen una mística, un aura especial que los hace distintos, y por lo tanto tienen ciertas licencias, ciertos créditos para correr riesgos, para experimentar e innovar.

Hermeto Pascoal


 No toda aquella persona que desea dedicarse a una disciplina artística está tocada por las musas ni reúne las características necesarias para abrirse paso en la jungla (o el panteón, según desde donde se lo mire) de los espacios disponibles para dichas actividades.

 


Para el caso de la música, en apariencia, en los últimos años esa situación pudo contrarrestarse un poco, al modificarse los canales de difusión, impusados por la irrupción de los recursos tecnológicos, mucho mas veloces de lo que pudieramos darnos cuenta. Como resultado, Millones de músicos tenemos acceso a dispositivos más que decentes para la manipulación del audio a precios posibles de afrontar, incluso en países pobres, y la oferta de música independiente creció exponencialmente.


https://www.audioproduccion.com/


Virtualmente, cualquiera es capaz de difundir sus creaciones en cualquier lugar del mundo. Solo depende de su capacidad para llamar la atención de sus oyentes, esquivar los obstáculos establecidos por quienes facilitan los canales, empleando algoritmos que limitan el alcance de las publicaciones a menos que se pague por su publicidad, o que se trate de un contenido viral (algo equivalente a ganar la lotería) y estar dotado de un contenido que sustente las razones por las cuales queremos que nos escuchen. 



Si, de alguna manera, las posibilidades de triunfar con la música son mucho mas democráticas que hace unas décadas. El género, el lugar de residencia, el idioma y otros aspectos siguen siendo factores que condicionan mucho el cumplimiento de esta afirmación.

¿Y qué hay del acceso a la cultura por parte del público? ¿Qué hay de nuestros oyentes, de los consumidores de los bienes que elaboramos?

 Nunca pude asistir a un festival masivo de música. Sueño con asistir a Loolapalooza, por ejemplo. Estoy seguro que organizando mis finanzas puedo afrontarlo. Pero soy consciente de que una inmensa cantidad de gente ni se lo propone. Y probablemente se trate de una experiencia que potencialmente podría cambiarle la vida. ¿Por que no? Yo no tengo dudas de que haber tenido acceso de niño a las salas de concierto de mi ciudad me cambió la vida. Recorrer los pasillos, visitar tras bambalinas, camarines, maquinarias, y demás sitios ocultos y privados de los teatros San Martín y Alberdi, de Tucumán, definieron determinantemente mi elección de vida en la música. No podría, pues, negar la importancia que tiene el acceso a la cultura en la vida de las personas.  

Existen espectáculos de diferentes niveles. Eso lo expongo en los primeros párrafos. Las jerarquías están establecidas por múltiples factores. No vale lo mismo el derecho de espectáculo de una banda de inexpertos adolescentes haciendo sus primeros shows en el pub de su barrio, que la entrada a una sala de conciertos para ver a un artista consagrado junto a una producción que incluye aspectos logísticos y técnicos invisibles a primera vista. Eso es una obviedad indiscutible (¿Lo es para todo el mundo?)

Ahora bien, ¿quien tiene derecho a asistir a uno y otro evento? ¿Está bien que el principal criterio sea el poder adquisitivo de los asistentes? 

Si yo entendí bien, esta pregunta engloba el espíritu por el cual se creó hace 61 años el Septiembre Musical en la provincia de Tucumán. Dar a la población el acceso a eventos culturales de jerarquía internacional, que habitualmente, y por sus propios medios, les sería imposible disfrutar. Por extensión, entiendo que la mayoría de las acciones del sector público en materia cultural tienden hacia esa premisa de generar la democratización de la cultura. 

Podríamos pasar temporadas enteras argumentando si la cultura pública debe ser elitista, popular, eurocentrista, etnocentrista, inclusiva, universalista, desarrollista, y un muy largo etcétera. Pero lo cierto es que no toda la actividad cultural puede ni debe estar vinculada a la acción del estado. Y es en este sector privado/independiente donde deseo poner el foco esta vez. 

Música independiente. ¿Una actividad sostenible?


Por definición “se entiende por economía sostenible un patrón de crecimiento que concilie el desarrollo económico, social y ambiental en una economía productiva y competitiva, que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social, y que garantice el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, de forma que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”

Dicho en criollo, una actividad sostenible es aquella capaz de generar los recursos suficientes para que quien la practica pueda vivir de ella. En este caso, no se está planteando de manera individual, si no colectiva. Porque no hay dudas de que hay un sector de músicos que viven de la música, pero hay una gran cantidad de personas que la practican de modo deficitario, precisando complementar con otros trabajos para satisfacer sus necesidades económicas, De algún modo, son auto-sponsors. 

Esta precarización del sector no necesariamente implica una producción artística de baja calidad, pero si es un gran obstáculo a la hora de competir de igual a igual con artistas que arriban de otros escenarios, con estandares de producción a otro nivel. En muchos casos se trata simplemente de una planificación con recursos económicos mas holgados, y no precisamente un mejor producto.

 


Me encantaría explayarme acerca de los sistemas de creencias de los artistas locales y su público. Probablemente lo haga en algún otro escrito. Pero hoy quisiera expresar lo siguiente: Es muy común que anteceda el prejuicio, en relación a los artistas locales, de que todo lo propio es peor, y por ende todo lo foráneo es mejor. Ese prejuicio puede ser vencido, pero propone un punto de partida en desventaja, un handicap en desmedro de una propuesta vernácula.

No es mi intención plantear una queja. Las cosas son como son y así se presentan las reglas del juego, los desafíos que hay que sortear. Simplemente, me interesa proponer como objetivo principal de la comunidad artística, aunar los esfuerzos para crear una industria de la música pujante, sostenible, rentable, digna de orgullo para toda la región. 

Aquí volvemos a los sistemas de creencias, necesariamente. ¿Qué se entiende por industria de la música?

Antes de expresar mi visión del tema, preciso explicar que me he topado con gente del ambiente, incluso tratándose de gente experimentada e instruida, que se opone frontalmente al concepto de "industria". Al parecer existe una romantización heredada de generaciones anteriores, que ubica a la actividad musical en un sitio sacralizado, casi como una reserva natural que debe mantenerse inalterada, que no debe ser pervertida por el dinero y sus alcances. Hay quienes afirman que mantener la música alejada de la actividad comercial permite conservar la identidad y el hecho artístico genuino, sin manierismos, sin tendencias y transculturizaciones globalizantes que nos haga repetir fórmulas de manera serial, carente de alma y de expresión honesta. Lamentablemente, ese objetivo no se logra, y las carencias originadas por la falta de rédito económico para las producciones musicales limita antes que propicia alcanzar dichos objetivos. 

Ahora bien, ¿que es industria? Es una actividad económica y técnica que consiste en transformar las materias primas hasta convertirlas en productos adecuados para satisfacer las necesidades del ser humano. Y hablando específicamente de la industria musical

Parece claro que los productos que se ofrecen para satisfacer la demanda de usuarios son las canciones, los shows, los discos, y todo lo que pueda significar un "servicio" a cambio del cual los productores (sean o no artistas) perciben un retorno económico. Ahora bien, cual sería la materia prima? Bien, nada mas y nada menos que los mismos artistas, su talento, su sonido, su imagen, pero sobre todas las cosas, las ideas. La industria musical es principalmente una industria de intercambio de bienes intangibles (los discos serían solamente el soporte, no el bien en si mismo)

Se suele descartar el concepto de "industria", puesto que muchas de las tareas que se realizan son artesanales. Parece que la forma de explotación laboral ha copado el imaginario de lo que es y lo que no es industria, con sus cadenas de producción y montaje a lo "tiempos modernos"

http://www.polvo.com.ar/2018/03/charles-chaplin/

Me explayé demasiado. Lo que intento expresar es que plantear una industria de la música a nivel local implicaría un sinnúmero de ventajas y efectos secundarios mas que positivos.

Tal como copié y pegué mas arriba, se trata de propiciar la generación de trabajo genuino para el sector, reconociendo a cada eslabón de la cadena de valor, jerarquizando y elevando la vara de calidad, de profesionalización y de especialización. 

Como efecto paralelo, para nada secundario, está la identificación que la sociedad adopta con sus artistas, otorgándole un valor de representatividad, de orgullo por lo propio, desarrollando nuevos aspectos identitarios, modeladores de la cultura tanto como espejo de ella. 


martes, 7 de septiembre de 2021

Feliz año nuevo

 

Si nos llevamos del calendario de Gregorio (Goyo para los amigos) hoy es 07 de septiembre de 2021. Si contamos los años como Jacobo, es 1 de tishrei del 5782. El primer día del año en el calendario hebreo. Y en 8 días cumplo 44 años. 


Todos estos datos irrelevantes los vuelco porque para mí esta época del año es un cierre de ciclo. Viene siendo así desde hace muchos años, y ahora lo es aún mas.

Cierro ciclos desde múltiples puntos de vista, y en este caso siento que a nivel de energías el corte es aún mas fuerte. Hay citas postergadas que doy por canceladas. Rutinas nuevas que se consolidan. Viejos malos hábitos que se hacen conscientes y se intentan abandonar.  Agenda en blanco, reseteo completo y a empezar de nuevo. Eso es algo que siento muy virtuoso y me esfuerzo por tener: 


siempre volver a empezar.

No soy un tipo religioso, pero sí me considero esencialmente espiritual. Y en ese sentido siento que todo lo espiritual es para adentro, es casi privado, y no se multiplica por hacerlo público. Por eso no suelo enviar saludos en fechas particulares, no suelo plegarme en los saludos genéricos, el las listas sábana de quienes envían deseos de felices fiestas porque-hay-que-hacerlo, porque así lo hace todo el mundo y ya. Tampoco es que lo dejo de hacer para ser alternativo y diferente, simplemente no me sale, siento que es forzado, que es un compromiso.


Entonces, ¿de qué viene este balbuceo?

Simplemente, quería expresar que me siento muy entusiasmado por todo lo que se viene dentro de poco, quería compartir lo bien que se siente al hacer este corte en el mes en que todo vuelve a florecer, todo vuelve a emerger de entre la ceniza y el polvo (en Tucumán, el aire cada vez presenta un porcentaje mayor de estos elementos durante la seca), y me parece un motivo de felicidad cuando un testimonio tiene el potencial de inspirar a otras personas, y así “contagiar” esa suerte. Al final, las ideas suelen ser cuestionadas, pero las emociones son mucho mas universales y atemporales. 

Si tan solo aprendiera a expresar con palabras lo que intento transmitir, estas líneas serían aún mas cortas.





Shaná Tová Humetuká (Feliz y dulce año)







domingo, 29 de agosto de 2021

Confesiones

Confesiones

 Tengo un dilema. No estoy seguro si quiero diferenciar en gran medida al personaje público en que deviene todo artista que pretenda dar a conocer su obra, y la persona verdadera, la de pelo y uña. Pero es que necesito ser honesto con ustedes, y desnudar algunas debilidades. 


Archivo Flia Kaplan. Digitalización de Ann Gon

No soy un tipo exitista. Tampoco dejo que me venza la ansiedad. Sin embargo entiendo que a los ojos del mundo, a mi edad ya debería ostentar otra categoría de logros, otro estándar de vida, una producción mas vasta, un nivel de perfeccionamiento mas virtuoso, una cantidad de seguidores, oyentes, público mas cercano a lo que mi auto-percepción como artista consideraría merecida. Está claro que no hay otro responsable mas que yo, de que las cosas sean del modo que son. Y creo en este momento, que soy injusto conmigo al no darme suficiente crédito por lo logrado al día de hoy. Y no peco de soberbio al afirmar que no soy un artista del montón. (O si peco, que mas da. En general me da pudor hablar de mi mismo, pero no encuentro otro modo de justificar lo que estoy afirmando). 



 Llevo mas de 25 años haciendo música. Cuando menos me dé cuenta, serán ya 30 años. Y en estos más de 5 lustros he creado, escuchado, compartido y también desechado mucha música. Muchísima. Pero también he vivido. He leído. He aprendido mucho, y construí una filosofía de vida y una visión del mundo que son mías, no necesariamente exclusivas, que considero muy valiosas. Y de un modo que excede a mi propia voluntad, esa filosofía y esa visión del mundo están presentes en mis canciones. 

Ph Juan Paolini


¡Vaya cosa mas original! Si todos los artistas hacen eso, ¿cuál es la novedad? 


En primer lugar, creo que somos pocos los artistas que de verdad nos comprometemos tan intrínseca y personalmente en lo que decimos a través de nuestras canciones. Ese mensaje está primero, ese cambio, esa influencia en el modo de pensar es mi por - qué - hago – música. 

Ph Mauro Mancuso


Hago canciones porque las creo necesarias para cambiar al mundo (para mejor). 

Me llevó mucho tiempo comprender que no es vanidad pretender que mis canciones lleguen a mas gente, y también me llevó mucho tiempo vivir la vida que me convirtió en el hombre maduro capaz de reflexionar y crear las canciones que hoy canto. Quizás en toda mi vida no logre llenar una sala importante. Tal vez no sea capaz de difundir mi mensaje al número de personas que pretendo. (sé que suena mesiánico, perdón por ello, lo mío pasa por otro lado). Pero parte del mensaje es el ejemplo, y me prometo a mi, y les prometo a ustedes, que mientras me quede vida, seguiré trabajando en ese sentido.

Ph Marga Fuentes



viernes, 20 de agosto de 2021

Grupo de Facebook para gestores culturales

Sin ser un pionero en el uso de las redes sociales, lo cierto es que ya llevo mas de 12 años activo en Facebook. Recuerdo haber creado mi fan page cuando este servicio estuvo disponible para Argentina, y que antes de eso existían los grupos. Naturalmente, yo había creado un grupo para difundir mi producción, pero en cierto momento me resultó poco práctico mantenerlo, teniendo mi fan page. En ese momento decidí cambiar el contenido del grupo, y convertirlo en un espacio de servicio.


Gestión Cultural - Emprendedores Independientes


La gestión y el emprendedurismo son dos rasgos de la actividad independiente con los que me fui familiarizando en estos años. Mas por oficio que por vocación, entendí que las reglas del juego se estaban escribiendo a diario, y que se hacía necesario compartir con la comunidad lo aprendido, con la esperanza de que la comunidad también aportara complementariamente su saber. En esa relación ganar-ganar, el crecimiento es colectivo y es virtuoso. Debo reconocer que no resulta fácil congeniar en esta misión. En líneas generales, la gente se acerca porque el grupo es numeroso (son cerca de 1500 miembros) y les interesa poder promocionar sus actividades por ahí. Pero no pierdo las esperanzas, sé que mucha gente valora los contenidos que se suben, y que realmente cumple con el objetivo de ser un servicio a la comunidad. 

martes, 17 de agosto de 2021

Mis playlists en spotify

Todo me remite a mis primeras interacciones con la música. Yo pertenezco a una generación que veía a los vinilos como antigüedades de museo y estaba muy familiarizada con rebobinar un cassette con la birome.
Los CD's aún estaban por difundirse y parecían de otra galaxia, y rezabamos para que el/la locutor/a no pise la canción que estabamos grabando de la radio. La piratería era un concepto desconocido, lo mas natural era buscar quien tenía un doble casetera para copiar ese álbum indispensable. Llegué a coleccionar cientos de cassettes grabados, catalogados, numerados, ordenados.
Si bien yo era bastante purista, y me gustaba escuchar los álbums como una obra integral, también había espacio para los cassettes compilados. En general, para regalarle a alguien con quien querés compartir una recopilación de canciones seleccionadas, y por supuesto, también recibir esas muestras de algunx otrx. Armar una playlist en Spotify es prácticamente lo mismo. Quizás genera un poco mas de vértigo ante la absoluta libertad para disponer de un abanico casi infinito de canciones. No es un dato menor que el trabajo de recopilación de la música, de los libros, de la información en general, hace un par de décadas era bastante arduo y lento. Hoy, los motores de búsqueda nos ofrecen en segundos lo que antes teníamos que indagar por meses, quizás años.
Luego de este derroche de viejochotismo, quisiera compartirles mis cassettes compilados de este ultimo tiempo. Lo cierto es que cada tanto los voy actualizando, generalmente para agregar mis nuevos hallazgos. No es poco importante ser testigos de las selecciones musicales de quienes creamos música. Es un verdadero tras-bambalinas, un desnudar el origen de nuestras ideas, de nuestros sonidos, es reconocer que en realidad esa idea que creímos que era nuestra y era genial, en realidad era una repetición de la idea genial de alguien mas. 
Basta de preámbulos 

Te lo digo cantando 

 Aquellas canciones de las que me hubiera gustado ser creador. Pero, ¿para qué lo voy a decir yo, si alguien ya lo hizo?

La huella que sigo

Poco para explicar. Todas las canciones incluidas aquí forman parte de mi ADN musical.

Tumbacabeza

Bueno, no podía faltar el autobombo. (¿o si?) Armé la playlist con las canciones de mi primer álbum publicado. Como mínimo, es un disco bien rutero. 

Antidarwinismo (Selección artificial)

El típico nombre del que se quiere poner rebuscado y le sale mal. Todo para decir que esta es una playlist caprichosa, incongruente, carente de lógica ni estrategia. En definitiva, simplemente vuelco en ella canciones de mi gusto personal. No sé, desde mi perspectiva, es lo mejor que les puedo ofrecer.

viernes, 13 de agosto de 2021

Cifrados de canciones

¿Te gustaría tocar mis canciones? ¿Querés saber que dice la letra, que acordes hago, como son las progresiones? Algunas de ellas están disponibles en este link.

La Royal - Backstage

Este video no es el oficial. Este es el resumen, el registro de lo que fue el curso que dictó Rodrigo Espina, gracias a la inmensa generosidad de Ossian Lindholm y del que participaron muchos de los mejores realizadores audiovisuales de Tucumán. La capacitación estaba dirigida a la dirección de Medios Audiovisuales del Ente Cultural, y a UNT Visión. Me parece imposible de entender que algunaspersonas en este video que ya no estén. Para ellos mi homenaje.

Antiguas Formas - Casa Managua - Alejandro Kaplan junto a Matías Manzur y Luciano Ruiz (Percusión)

Casa Managua, año 2010 El colectivo de Cantautores "Metanomá" desplegaba toda su ilusión y sus talentos para crear un espacio que aún hoy, mas de 10 años después, sigue siendo significativo en cada integrante, y sigue siendo una referencia para nosotros en el modo de hacer las cosas. Aquí, cantando una canción junto a Matías Manzur. La música es mía, la letra de él. Algunos años después, la incluí en "Tumbacabeza". Nos acompaña Luciano Ruiz en la percusión.

jueves, 12 de agosto de 2021

Entrevista en Radio 21 - Festival Victor Jara de Cantautores 2019

Si de algo me acuerdo de esos días, es de la euforia que me duró por mucho tiempo. Está muy bueno repasar esta entrevista, donde pude expresar un montón de ideas que ahora, a la distancia, encuentro casi reveladoras. Que siempre las entrevistas promuevan explayarse de ese modo en el desarrollo de las ideas, y que lxs artistas sigamos encontrando estos espacios para difundir nuestra obra.